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+iglesia verde

…reuniéndonos para dar nuestras vidas por la causa del Reino de Dios.

Nueve breves capítulos que relatan nuestra experiencia e ideas

  1. ¿Qué quiere decir con eso de iglesia “verde”?
  2. “Sara”, Formada como Cristo en un experimento de a veinte dólares
  3. “Juan”, Formado como Cristo mediante una caja de comida
  4. “José”, Formado como Cristo mediante zapatos para huérfanos
  5. ¿Cómo es una “reunión”?
  6. Cómo Ser el Cuerpo de Cristo en el sitio: Cómo empezar
  7. La expresión de Romanos 16 de vida elemental de la iglesia
  8. “Eadas” . . . sí, ¡eso es iglesia para nosotros!
  9. Cómo hallar a aquellos en quienes Dios ha despertado el hambre
  10. Conclusión

¡¡¡Seguidores de Cristo que actúa en amor y poder!!!

+ El ministerio más trans-formador de la vida que podemos humanamente proveer para un grupo de amigos soslayados es un Cuerpo Sencillo de Cristo, una iglesia, sembrada entre ellos, para que sea las Ma-nos, Corazón, Voz y Compa-sión de Cristo en su círculo de relaciones personales +

Usted tiene permiso para usar, copiar, mejorar o repartir este material, en todo o en parte, de cual-quier manera en que el Espíritu de Dios le guíe. Sólo ÉL es dueño de los derechos de propiedad intelectual (copyright). Así que, por favor, póngalo a disposición sin costo, tal como Él lo pone

Con gratitud reconozco que el Espíritu de Dios puede superar, recalcar o modificar lo que yo escribo, a fin de que encaje en lo que ÉL ha edi-ficado en su fe, y con lo que Él quiere hacer por medio de su vida. ¡Confío en ÉL!

Este material se propone ser fiel a la Biblia, pero no es un tratado teológico. ¡Es mi peregrinaje imperfecto a la mejor experiencia de vida de iglesia que he conocido en mi vida!

¿Qué quiere decir con eso de iglesia “verde”?

“VERDE” es el mejor calificativo para describir la iglesia de tamaño de grupo, suburbana, de clase media, de lote de estacionamiento de la que he sido parte estos últimos diez años. Este grupo de seguidores de Cristo está dedi-cado a Dios y a las relaciones personales. Visten con ropa casual de “sábado” y hablan con facilidad de la vida de fe a la que son guiados con gentileza. Intencionales, pero siempre cómodos en cuanto a cosas como “tiempo” y “opinión personal” participan en la adoración, tes-timonios, respaldo en oración, celebraciones de “buen samaritano,” servir a otros y crecimiento personal en discipulado basado en la obediencia,… a menudo en una secuencia diferente cada vez que se reúnen. Luego, con-tinúan viviendo como el Cuerpo de Cristo en donde quiera que estén toda la semana.

Pero es todo lo que hacen. Son eficientes y eficaces. No se gasta, ni se desperdicia ni tiempo ni energía espiritual en cosas menores. Algunos, por lo general parejas, se reúnen entre semana (o simplemente resulta que se en-cuentran… no es una reunión especial) y tal vez oren por otros, o ayuden a alguien, o reúnan comida para al-guna familia necesitada, pero no hay reuniones de co-mités, ni programas que planear, ni reuniones que pro-mover.

Son “verdes.” Han aprendido los tres elementos esencia-les de ser el cuerpo de Cristo juntos, aunque han apren-dido estas cosas de corazón, haciéndolas… es simple-mente cómo piensan de la vida de iglesia hoy.

  1. SON la iglesia… no el edificio, ni el nombre, ni los líde-res, ni el lugar, ni el ‘culto de adoración.’ Son el Cuerpo de Cristo al reunirse, y partes del cuerpo de Cristo en dondequiera que se hallen todos los días. No dejan ras-tro físico de su reunión cada semana (bastante buena evidencia de que la iglesia está ‘en’ las personas, y no ‘en’ el lugar).
  2. Se concentran radicalmente en amar a Dios y a las demás personas dondequiera que tienen la oportunidad de hacerlo. Estos dos elementos esenciales ocupan el 100 por ciento de su tiempo y energía como Cuerpo de Cristo. El poner en práctica estas dos prioridades cambia la vida de tal manera, para ellos y para otros, que no se conforman con otras actividades religiosas de propósitos menos importantes.
  3. Lo reparten todo cada semana o mes. Cada vez que se reúnen traen víveres o artículos de tocador para lle-nar una caja, y le piden a alguien que se lo lleve a un amigo, vecino, o conocido que está pasando necesidades (ha perdido su trabajo, se incendió la casa, el cónyuge se fue, etc.). Al fin del mes también dividen el total de sus ofrendas financieras entre los necesitados, iniciativas misioneras y esfuerzos de iniciar iglesias… y los partici-pantes entregan el dinero personalmente a las personas que conocen.

Para este grupo el ser “verde” quiere decir maximizar su influencia en las relaciones personales y espiritual como Cuerpo de Cristo sin desperdicio ni “resultados colaterales” negativos.

Asuntos como agotamiento de la iglesia, cristianismo de consumo, fe de espectadores, o programas de edificios o construcción que deja vacíos los presupuestos, no exis-ten para ellos.

Invierte su corazón, tiempo y recursos en Dios y en las personas. Eso es todo.

“Sara”…Formada como Cristo en un experimento de a veinte dólares

Sara llegó a la iglesia “verde” habiendo confiado en Cris-to en su niñez, oído muchos sermones, y asistido a mu-chas clases bíblicas. Se halló a media vida con tantas responsabilidades que la iglesia y la vida cristiana vibran-te habían sido marginadas por las demandas diarias (o por lo menos empujadas a las líneas laterales de su vida). Sara era genuinamente creyente, pero no se había conectado con las oportunidades de crecimiento o prácticas que necesitaba para poner en práctica por completo su vida de fe.

Tan pronto como empezó a participar en la reunión del estacionamiento, empezó a traer comida para la caja de regalo, y traía cosas buenas. Pronto empezó a traer a sus nietos de dos y tres años, que aprendieron a tomar co-mida de su alacena y ponerla en la bolsa que llevaban cada vez que asistían a la iglesia. (¡No es interesante que ésta fue la primera percepción de ellos en cuanto a por qué se asiste a la iglesia!).

Pero principalmente Sara empezó a crecer en su vida personal de oración. Oraba no sólo por sí misma y su nu-trido número de familiares y parientes políticos, sino que también oraba por sus compañeros de trabajo y pa-cientes que atendía como enfermera. Se convirtió en la enfermera que todos llamaban cuando tenían un pro-blema grande o un paciente moribundo, y halló gran va-lor en ayudar a otros.

Más y más miembros de su familia notaron la “riqueza” de su vida y empezaron a acudir a ella de un modo dife-rente. Muchos empezaron a acompañarla a la iglesia “verde.”

Entonces ella se atrevió a arriesgarse. Un domingo la iglesia repartió a cada persona un sobre sellado, animándoles a que buscaran la dirección de Dios a al-guien que pudiera recibir ayuda por lo que contenía el sobre. Sara oró, y un día notó una empleada de limpieza del hospital comiendo sólo galletas como almuerzo. Sin abrir el sobre, y sin saber lo que había dentro, le dijo a la empleada que tenía algo para darle “como recordatorio de que Dios la amaba,” y le entregó el sobre. (Vaya, eso exigió fe, porque Sara no sabía si lo que había adentro era dinero, un versículo bíblico, o una cruz de papel; sólo cuando volvió a la iglesia la semana siguiente se enteró de que cada sobre tenía dentro $20 en efectivo).

Sara se entusiasmó al notar a las personas entre quienes se movía, y cómo ella podría ser “Jesús con piel” en sus vidas.

Dos semanas más tarde se halló en un supermercado, de vacaciones, a cientos de kilómetros de su casa. Tenía en-cendido su radar “como de Cristo” para ayudar a otros, y notó a una señora poniendo en su carrito tres galones de leche y luego frunciendo el ceño cuando notó el pre-cio. Una mamá sabe lo que le preocupa a otra mamá… comprar comida para sus hijos y no tener suficiente di-nero para todo lo necesario. Así que Sara sacó un billete de a $20 y le dijo: “No quiero entrometerme, pero yo también soy mamá, y simplemente quiero darle esto pa-ra ayudarle en sus compras de víveres hoy… y para re-cordarle que Dios se interesa por usted.” Ninguna de ellas jamás olvidará ese encuentro, ¡o la presencia de Dios en ese breve episodio!

Pues bien, Sara continúa orando y ayudando espiritual-mente a sus pacientes, además de sus obligaciones como enfermera. Su sobrina, que anda en sus veinte, se bautizó hace poco (con la iglesia reunida alrededor de su piscina) y otros dos jóvenes de su familia están conside-rando a Cristo en serio por primera vez. Naturalmente, ella mantiene sus ojos abiertos a los encuentros arregla-dos por Dios con personas que necesitan su ayuda, y siempre lleva consigo un billete de a $20.

¡Ella es una de las seguidoras de Cristo más “pudientes” que conozco!

“Juan”…Formado como Cristo mediante una caja de comida

Juan, de edad mediana, y visitador médico, había asisti-do a la iglesia cuando muchacho, pero se había separado por completo en su adolescencia. Dice que algunas de sus experiencias en la iglesia lo agotaron y desilusiona-ron, así que él se lavó las manos.

Pero después de 40 años de evadir la iglesia llegó a este grupo, y Dios lo usó para empezar a cincelar su corazón. Su esposa había empezado a participar en la iglesia “verde” en el lote de estacionamiento. Élla había oído al respecto de boca de su madre que ya estaba participan-do (quien a su vez lo oyó del hombre que reparó la puer-ta de su cochera). Su presencia esporádica pronto se convirtió en regular, y empezó a hablarle a Juan acerca de la caja semanal de comida, la ofrenda mensual en efectivo que se daba a personas en crisis, y el medio ambiente al aire libre. Finalmente él la acompañó el Día de la Madre, pero se cuidó de mantenerse distante. De nuevo en Navidad Juan acompañó a su esposa, pero siempre sentándose al borde del grupo, y mirando a la distancia durante el culto. Era cortés, pero distante.

Entonces llegó un domingo cuando hubo un informe particularmente conmovedor de los que habían recibido la caja de comida la semana anterior. Juan preguntó si podía entregar la caja de la semana siguiente a una an-ciana que conocía en su ruta de visitas a médicos, por-que sabía que ella atravesaba dificultades económicas. De acuerdo a sus planes, puso la caja en su vehículo el lunes por la mañana, proponiéndose entregarla como a mediodía. Poco antes de que saliera a su ruta de trabajo, un supervisor trajo a un nuevo candidato para que acompañara a Juan y aprendiera el “trabajo.” Mientras cubrían la ruta, y empezando a conocerse, el nuevo em-pleado preguntó qué era esa caja de víveres que tenía en su vehículo, y Juan le contó de la iglesia verde y cómo lo regalaban todo. Después de una pausa en silencio, el nuevo candidato se abrió un poco más… Le contó que había estado sin trabajo por varios meses, y que las co-sas realmente andaban difíciles en casa. Le preguntó a Juan si pensaba si la iglesia le permitiría que le diera a él la caja, con lo que podría darles de comer a sus tres hijos. Juan casi ni pudo hablar, pero convino con la idea de todo corazón. De inmediato el nuevo empleado llamó a su esposa, bañado en lágrimas, ¡para decirle que lle-garía pronto con comida para tres bocas con hambre!

¡Juan se convirtió a Cristo a poco de ese encuentro! No sólo que asistía a la reunión todas las semanas, sino que empezó a hablar durante el tiempo de estudio bíblico, sin cohibirse acerca de su propio peregrinaje. Oraba, cantaba. Hacía todo lo posible por ayudar a los que en-contraba todos los días. Servía a otros en la reunión. Hablaba de sus experiencias y pensamientos con sabi-duría como de Cristo. Empezó a hablar con sus hijos, ya adultos, sobre su nueva forma de vida (ellos ya lo habían notado, por supuesto), y ellos también empezaron a visi-tar las reuniones.

Esta iglesia verde siempre depende de los “talentos” que Dios da, y su unción, más que en la selección humana, ¡y en ese medio ambiente Dios elevó a Juan cómo verda-dero “anciano” en el grupo!

La transformación de la vida se hizo realidad para Juan, sin que nadie le dijera esas palabras, ni planeara una “estrategia” compleja de discipulado.

¡La iglesia “verde” simplemente lo vive en la práctica!

“José”: Formado como Cristo mediante zapatos para huérfanos.

José llegó a la iglesia “verde” acompañando a un viejo amigo que había sido parte de ella por años. Aunque re-nuente, estaba buscando algo más profundo de lo que había experimentado en el pasado.

Un proyecto de zapatos para huérfanos empezó como un par de meses después de que él empezó a asistir, y eso realmente encendió una chispa en Él. En su calidad de oficial de policía, había dirigido muchas asambleas de prevención de uso y abuso de drogas, y eso lo inclinaba a querer ayudar a los adolescentes que batallaban. Esta compasión lo llevó a buscar los “baratillos” en las zapate-rías y otros almacenes, buscando zapatos fuertes pero de precio razonable para los huérfanos. A decir verdad, estaba haciendo más que cualquiera en la iglesia, así que le pidieron que dirigiera todo el esfuerzo. Vaya, él lo acometió con nuevo vigor una vez que el grupo expresó esa confianza en él. Ellos simplemente siguieron su ejemplo comprando, atando, empacando y entregando los zapatos, ¡y casi todas las semanas él rebosaba de gratitud por lo mucho que eso significaba para él!

Se apasionó por ayudar a otros. Al año siguiente no sólo encabezó de nuevo el proyecto de zapatos, sino que también reunieron un millar de pares de calcetines. Y no se limitó a este esfuerzo. Empezó a llevar comida y artí-culos de tocador en su patrullero para regalarlos a las familias necesitadas que hallaba mientras cumplía su trabajo entregando citaciones judiciales.

José oyó de un muchacho encargado en un hogar como a 100 kilómetros de distancia, y se aseguró de que el muchacho recibiera una pelota de baloncesto para Na-vidad. Entregó dinero efectivo de la iglesia a un paciente de trasplante para ayudarle con el alto costo de las me-dicinas. Cuando se necesitó de alguien que ayudara a comprar, cargar, empacar y entregar 1500 kilos de arroz a los refugiados en un complejo multifamiliar cercano, ¿adivinen quién lo hizo?

El hombre interior de José estaba lleno y desbordante para ayudar a las personas que Dios ponía en su camino. Él dice: “Nadie jamás me ha pedido que sea más que es-pectador en estos esfuerzos. ¡Esto ha transformado mi vida!”

Todos en la iglesia verde empezaron a verle como diá-cono. Dios simplemente lo convirtió en “alguien que sirve a otros de buen grado” ¡y muchos están agradeci-dos!

¿Cómo es una “reunión”?

La iglesia del lote de estacionamiento no depende de ninguna tramoya externa, edificios o permisos. Simple-mente se reúne para amar a Dios y amar a las personas, sin romper ninguna regla pública ni apoyarse en algún conjunto exigido de circunstancias. Conforme las perso-nas van llegando en sus vehículos, o a pie, los primeros simplemente se acomodan en algún lugar abierto del lo-te. Por lo general se reúnen cerca de la sombra de un árbol en verano, o en algún lugar soleado en invierno. Cuando llueve, el galpón del parque cercano siempre está vacío (quién va a ir al parque cuando llueve) así que se reúnen ahí. La mayoría trae sillas portátiles. Unos po-cos se sientan en su vehículo o en el suelo. La iglesia llega en sus corazones, y se va en sus corazones.

Alguien por lo general trae una caja y otro trae una bota. Conforme las personas van llegando ponen en la caja los víveres que han traído, y las ofrendas en la bota mien-tras otros conversan. Una señora trae su teclado portátil y guía al grupo en unos cuantos cantos de adoración y en la lectura bíblica. O, alguien usa un disco compacto, un testimonio, o la “naturaleza” para inspirar la adora-ción.

El líder voluntario siempre tiene una nota de “gracias” para leer, de alguien que recibió el ministerio de la igle-sia, y siempre hace gran alharaca de la caja de comida: quién tiene un informe de alguno que recibió comida la semana pasada, quién quiere llevarla hoy, si algún niño tiene algo para poner en la caja, qué es lo que contiene (muestra las latas de atún, paquetes de arroz, frijoles, fideos, cereal y pasta dental). Es una especie de demos-tración semanal práctica de un valor que se aprecia pro-fundamente.

Otro voluntario dirige un tiempo de oración (a veces de-dican más tiempo a contar y orar por necesidades espe-ciales que a cualquier otra actividad durante la reunión).

Nuevas necesidades o proyectos de ministerio a menudo surgen de alguien a quien han encontrado. La iglesia va-lora la idea de responder a quienquiera y lo que sea que Dios pone en su camino durante la semana. Siempre, pa-ra el fin de mes, las ofrendas de ese mes se dan a una persona necesitada, o a alguna obra misionera (a menu-do los múltiples asuntos que surgen). Algunos ejemplos pasados incluyen zapatos para huérfanos, regalos de Navidad para familias de presos, provisiones para vícti-mas de huracanes, comida y juegos de bienvenida para refugiados que llegan al país, medicina para un paciente de trasplante, ropa para los que llegan a los refugios públicos, misioneros específicos, cereales para un hogar infantil, efectivo para familias cuyas casas se han incen-diado, o padres que esperan un nacimiento y no tienen seguro médico; ¡eso da una idea!

Hay un tiempo bíblico en el cual el líder guía al grupo a dialogar sobre unos pocos versículos de las Escrituras. Su función es mantener la conversación marchando, pero con frecuencia un comentario personal de alguien en cuanto a cómo el pasaje bíblico se aplica a sus propias circunstancias presentes de la vida es el núcleo real del tiempo de discipulado. Las personas responden bien a este enfoque de “diálogo.” Internalizan la verdad bíblica y crecen en cuanto a cómo viven con Cristo durante la semana.

Entonces todo se acaba con una breve oración. Ninguna fanfarria. Alguien se lleva la caja de comida. Otros se lle-van zapatos, o artículos de tocador, o abrigos, o utensi-lios de cocina, o ropas que se han recogido para algún proyecto de ministerio… todo lo cual entregarán en per-sona durante la semana. Uno o dos se van con cheques para ponerlos en las manos de una familia necesitada.

Si alguien se convierte en un nuevo seguidor de Cristo, la iglesia se va en caravana a la piscina más cercana de al-guien para celebrar el bautismo. La mayoría se queda y conversan en grupos de dos o tres. Después de 30 ó 40 minutos, el lote está nuevamente vacío. La iglesia ha vuelto a la comunidad. Ponen en práctica sus valores esenciales otra semana:

Valores Básicos

  1. Proclamar el amor de Dios mediante la bondad y la oración todos los días.
  2. Hacer todo lo que una iglesia debe hacer, pero man-tenerlo básico: adorar a Dios, aprender y poner en práctica la Biblia, ayudar a los que sufren, respaldarse unos a otros, y proclamar a Cristo de manera cortés.
  3. Regalar las ofrendas . . . a misiones y a las personas que Dios pondrá en nuestro camino.
  4. "Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:20).

La iglesia “verde” ejemplifica la definición más elemental y bíblica de iglesia que jamás he oído:

“Un grupo de seguidores de Cristo que funciona, crece y se ve como siendo plenamente el Cuerpo de Cristo en su círculo de influencia.”

La Biblia no nos da un solo versículo o pasaje que defina de manera concisa a la “iglesia”; tenemos que leer todas las Escrituras y buscar los patrones recurrentes o “ritmos de la vida” semejantes a Cristo que los creyentes practi-caban y enseñaban al reunirse. ¿Cómo le guía el Espíritu y la Palabra de Dios a usted a definir iglesia?

Cómo Ser el Cuerpo de Cristo en el sitio: Cómo empezar

Amigos creyentes entusiastas (y sus conocidos que to-davía no conocen a Cristo) pueden llegar a ser el Cuerpo de Cristo que cambia vidas “allí donde viven.”

No se salte a la carrera las ideas bíblicas de estos prime-ros cuatro párrafos:

Pídale a Dios que arregle encuentros de usted con ami-gos, conocidos, o extraños en quienes Él ya ha estado despertando un profundo anhelo espiritual. Esto sólo ocurre cuando usted ora, y Dios lo conecta con la perso-na o personas en quienes Él ya ha despertado el hambre espiritual.

Ore por esto todos los días por siete días. Si esto no re-sulta en ninguna conexión, entonces tenga un retiro de oración de una hora con Dios. Lea Hechos 16:7-14. Lidia era temerosa de Dios pero no era todavía una seguidora de Cristo. Dios supo cómo conectarla con Pablo. Pídale que lo conecte con alguien así, alguien todavía no es creyente y que probablemente ya tiene hambre de Dios. Tenga el ojo alerta a las “Lidias.”

Aunque unos pocos seguidores de Cristo pueden conver-tirse en el núcleo del grupo, no permita que se vuelva un cómodo club de creyentes. Siga orando y hablando con quienquiera que Dios ponga en su camino hasta que al-guien esté listo para acompañarlo a usted y al grupo. Sólo se necesita unos pocos. Confíe en el Espíritu de Dios para conectarlo con las personas apropiadas, y para que tengan sus corazones abiertos.

No se deje ganar por la ansiedad, ni sustituya espectácu-lo o publicidad para atraer a una multitud. Limítese a orar, buscar, observar y esperar en Dios para conectarlo con las personas en quienes Dios ha despertado el ham-bre. Su círculo de relaciones personales será lo que atrae a más personas a la reunión.

  1. Reúnanse en una casa, apartmento, parque, café…. dondequiera que sea natural que el grupo se reúna.
  2. Procure que se desarrolle para ser un Cuerpo de Cris-to que funciona plenamente. Sin usar “términos ecle-siásticos” usted puede guiar al grupo a los 5 elemen-tos (rasgos definidores, patrones recurrentes, ritmos bíblicos) básicos de la vida de iglesia (vea las “ideas prácticas” más abajo).
  3. En cada reunión pídale a Dios que continúe arreglan-do encuentros de los que ya participan con otros en quienes Dios ya ha despertado hambre de corazón por Cristo. Siempre sea auténtico, y nunca falso, al interesarse por otra persona. Sea sensible a las nece-sidades de esa otra persona. Nunca manipule. Incluya y valore a todos.
  4. Ore personalmente que Dios levante a un “interno” que trabaje con usted y reproduzca la reunión en otro grupo. También, busque a un “Pablo” que le dé consejo sabio continuo al dirigir usted a este grupo (2 Tim. 2:2)

Ideas Prácticas para las funciones o ritmos básicos del Cuerpo de Cristo

  1. Amistades que respaldancuéntense las preocupa-ciones de la vida y oren unos por otros (tal vez en silen-cio al principio, si algunos lo prefieren). Túrnense para decir (a) lo que el mundo les está echando encima, y (b) en dónde han visto a Dios obrando esta semana, o (c) lo que Dios ha estado haciendo en sus vidas. Sean auténti-cos y “estén al lado” de los demás en los altibajos de la vida diaria. Prueben esto mientras disfrutan de una co-mida sencilla.
  2. adoración auténtica …se concentra en entrar en con-tacto con la grandeza de Dios usando toda combinación de (a) música, guitarra, discos compactos, video, (b) ar-te, (c) silencio, asombro, (d) naturaleza, (e) hablar de cómo la mano de Dios se manifiesta en su peregrinaje, (f) promesas bíblicas, etc.
  3. discipulado basado en la obediencia …apliquen un pasaje bíblico a la forma en que viven. Como grupo, conversen sobre lo que dice respecto a (a) Dios, (b) uno mismo, (c) otros, y (d) la vida. Seleccionen pasajes bíbli-cos como Salmos, Mateo 5—7, Juan 8, Gálatas 6, Filipen-ses o Santiago. El líder debe guiar, pero no dominar el diálogo; simplemente mantenerlo avanzando. El lideraz-go compartido es el enfoque más saludable para edificar seguidores de Cristo y multiplicar grupos.
  4. evangelización de participación en la vida … incluyan de todo corazón y manera natural a los que todavía no son creyentes, y permítanles oír y ver cómo Cristo está obrando en las vidas de los presentes. Edifiquen a todos para que expresen su propia “jornada con Dios” durante la reunión y en relaciones personales genuinas. Que la gente sea atraída a Dios por todo lo que oyen y experimentan en el grupo… algunos son atraídos a convertirse en seguidores de Cristo al sentir el compañerismo mientras realizan juntos un proyecto de servicio y el gozo de determinar una diferencia para otros en el mundo. Así se abren para oír las verdades bíblicas de cómo pueden confiar y seguir a Cristo con toda su vida.
  5. Ayude a otros como lo haría Cristo (Mat. 25:35-36). Hagan algún proyecto misionero. Ayuden a alguien en una crisis en la vida. Recojan una ofrenda semanal (siempre haga que el “ofrendar” sea un acto de adora-ción)… haga que el grupo decida cómo recoger y usar sus ofrendas para atender las necesidades de alguien. ¡Que ellos mismos la entreguen!

Modelo Bíblico: La expresión de Romanos 16:3-5 de vida elemental de la iglesia

Cuando Pablo escribió: “Saluden a Priscila y Aquila, mis compañeros de trabajo en el servicio de Cristo Jesús…. Saluden igualmente a la iglesia que se reúne en su casa”, él (y Dios por medio de él) obviamente estaba afirmando a ese grupo pequeño de creyentes como el Cuerpo de Cristo, la iglesia, en su diminuto sector del mundo.

Qué iluminador es imaginarse mentalmente la iglesia en su medio ambiente en el primer siglo. Obviamente no tenían ni púlpito ni bancas. No había un salón de clases separado para los adolescentes o los niños. Mucho del Nuevo Testamento todavía no se había escrito, ni nadie había asistido a un seminario. Así que, ¿cómo ponían en práctica los elementos básicos de la vida de iglesia?

Consideren hablar sobre estas preguntas en su propia iglesia “reunida”:

¿Cómo se ganaban la vida Priscila y Aquila? (Hch. 18:3).

¿De qué tamaño era su casa? ¿Cómo serían sus mue-bles y enseres?

¿Cuántas personas cabrían en su casa?

¿Cómo llevaban su reunión de adoración? ¿Cómo dis-cipulaban a las personas? ¿Cómo evangelizaban? ¿Cómo mi¬nis¬¬traban a otros? ¿Tenían comunidad? …Todo básico y elemental, pero con todo, ¡expresión sencilla de la iglesia!

¿Preparó, entrenó o “certificó” alguien a algún líder, aparte de Pablo? (2 Tim. 2:2, Hch. 18:2-3)… De paso, ¿cuántos años piensan que tenían Pedro, Jacobo y Juan, cuando Jesús les dijo Mateo 28:19-20?

¿Quien les dio permiso para transformar sus barrios al iniciar allí una expresión sencilla pero sincera de la igle-sia?

¿Tenían diáconos? Si es así, ¿cómo se los identificó… fueron seleccionados o simplemente todos los aprecia-ron en tanto que Dios los “dotó” y motivó para que sir-vieran a otros? Los diáconos en la Biblia ¿tenían alguna reunión, o simplemente servían a los demás?

¿Tenían ancianos, o su pastor, líder, o mentor era lo mismo como anciano (una persona espiritualmente ma-dura que sigue a diario al Señor y ayuda a otros a hacer lo mismo)? (1 Timoteo 5:17).

¿En donde bautizaban? ¿Acaso el mejor amigo del nuevo creyente lo bautizaba?

¿Como observaban la Cena del Señor?

¿Que hacían con sus ofrendas?

¿Cuánto costaba la reunión?

¿Cuánto tiempo permaneció esa expresión específica de la vida de la iglesia en ese lugar?

¿Cuánto bien hizo?

No sabemos las respuestas detalladas a estas preguntas, pero ¡la sencillez de esa iglesia es a la vez evidente y de alguna manera refrescante!

Este mismo estilo sencillo y elemental de la iglesia ha cambiado vidas por 2000 años en toda cultura, subgru-po, clase social, y medio ambiente político imaginables… iglesias en hogares en China, iglesias que se reúnen a orillas de un río en África, iglesias en multifamiliares en los centros urbanos de América, y, ¡qué tal los creyentes que se vieron obligados a reunirse en las catacumbas!

Bien se ha dicho:

“Si un grupo de seguidores de Cristo está haciendo todo lo que se supone que la iglesia debe hacer, por qué no llamarlo una iglesia.”

“Eadas” . . . sí, ¡eso es iglesia para nosotros!

Esta variación de una reunión probablemente es mejor para grupos que se reúnen en un espacio limitado como una vivienda o apartamento.

Amigos creyentes en cualquier grupo (y su red de amistades y conocidos que no asisten a ninguna iglesia) pueden formar iglesias sencillas basadas en las rela¬ciones personales. Todo grupo puede formar un Cuerpo de Cristo “elemental” poniendo en práctica los cinco elementos (o ritmos) básicos de la vida de iglesia. Yo he combinado sus iniciales para formar el acróstico “eadas,”como sigue:

e ... (evangelización de participación en la vida). Esto quiere decir dar mentoría a cada persona para que traiga a sus amigos y conocidos y que le cuente al grupo su propio peregrinaje con Dios.

a ... (amistades que respaldan), y cuentan sus preocu-paciones en la vida, y oran unos por otros mientras participan de una comida.

d ... (discipulado basado en la obediencia). Apliquen un pasaje bíblico a su forma de vida, y al dialogar en el grupo.
…el líder debe escoger un pasaje bíblico práctico y moderar, pero no controlar el diálogo sobre la verdad bíblica

as ... (adoración y servicio). Amen al Señor de todo co-razón, y a los demás como a sí mismos.

Muchos creyentes entusiastas están tomando la deci-sión de iniciar cuerpos de iglesias relevantes que trans-forman por completo a grupos de amigos por lo general pasados por alto (que mentalmente se han distanciado de la iglesia regular). Se ganan su sustento mediante su propia carrera o profesión, como parte de un movimien-to revolucionario para seguir a Cristo.

“Benjamín” habla entusiasmado del cuerpo iglesia de adultos jóvenes y familias que se reúnen en su casa. Em-piezan a llegar como a las 10 de la mañana, y a veces se quedan hasta después del almuerzo de compañerismo al mediodía. Durante esas pocas horas en que pasan juntos disfrutan de comunión hablando de su vida, sobre la Biblia, orando, adorando y realizando proyectos de ministerio… por lo general en una secuencia diferente cada semana… a menudo disfrutando de algún refrigerio o un receso para jugar con los chiquillos. Dice que es la iglesia más participatoria de la que jamás ha formado parte. Es fácil llevar amigos a un grupo así. Todos tienen tiempo para escuchar, para reírse, y para estimularse los unos a los otros. No sólo que las personas están llegando a conocer a Cristo y madurando en su fe, ¡sino que la experiencia está transformando la forma en que viven! Benjamín regularmente les presenta el reto de crecer espiritualmente al punto de empezar otra iglesia simi-lar en sus propios hogares.

Cómo Empezar

  1. Pídale a Dios que arregle encuentros entre usted y sus amigos, conocidos o extraños en quienes Él ya ha estado despertando un profundo anhelo espiritual. Persevere orando, buscando, observando, esperan-do, y conversando hasta que alguien esté listo para acompañarlo en su peregrinaje en esta iglesia. Sólo se necesita unos pocos. Confíe en que el Espíritu de Dios lo conectará con las personas precisas, cuyo corazón Dios ya habrá abierto.
  2. Por favor, no se conforme con un club cómodo de “sólo nosotros” los seguidores de Cristo. Manténgase siempre buscando, amando e incluyendo a los que todavía están buscando a Dios. Algunos que empie-zan con usted en el grupo tal vez no sean creyentes. No empiece sino cuando Dios le guía a la persona o grupo cuyos corazones Él ya ha estado preparando.
  3. Haga planes para que la comida sea casual. Bien pue-de consistir sólo en un refrigerio. Concéntrese en Dios y en cultivar las relaciones personales, y no en la comida, ni en la cocina, ni en comer.
  4. Reúnanse en una casa, apartamento, parque, café, etc. Use el acróstico “eadas” simplemente como guía para aplicar los cinco elementos básicos de la iglesia: evangelización de participación en la vida, amistades que respaldan, discipulado basado en la obediencia, servicio y adoración sincera. (Vea algunas Ideas Prácticas, Capítulo 5).
  5. En toda reunión pídale a Dios que continúe arreglan-do encuentros entre los participantes y las personas en cuyo corazón Él ya ha despertado hambre por la persona de Cristo. Siempre sea auténtico, y nunca falso, al interesarse por otra persona. Sea sensible a las necesidades de esa persona. Tráigala a la comida. Nunca manipule. Incluya y valore a todos.
  6. Personalmente ore para que Dios levante a un “in-terno” que trabaje con usted y reproduzca la iglesia “eadas” en otro grupo. Procure “reenfocarse” y mul-tiplicarse cada seis meses.
  7. Incluya en la comida a los que todavía no son creyentes a fin de que ellos vean y experimenten de primera mano cómo Cristo está obrando en las vidas de los creyentes, y así se sientan atraídos a Cristo. 1 Cor. 14:24-26
  8. Mientras comen dediquen tiempo para hablar de lo que realmente está pasando en su vida y en su pere-grinaje con Dios. Oren, estimúlense, y respáldense unos a otros.

Cómo hallar a la persona en quien Dios ha desperta-do el hambre Estudio Bíblico sobre Hechos 16:6-15

Note la influencia de cuatro factores distintos en este pasaje sobre la iniciación de una iglesia:

  1. El Espíritu Santo guía a los líderes a personas y grupos improbables y prepara a esos corazones específicos para un comienzo espiritual.
  2. La oración como punto de conexión con los que todavía no son creyentes.
  3. Los lazos de relaciones personales rápidamente atraen a familiares y amigos a estos nuevos cuer-pos iglesias elementales.
  4. La ausencia de dinero y edificios.

Por favor, lea los diez versículos de Hechos antes de reflexionar (o dia-logar con sus amigos) sobre los siguientes pensamientos:

Aquí Pablo estaba apenas empezando su segundo viaje misionero, y obviamente estaba buscando la dirección del Espíritu Santo a los lugares y personas apropiados. Era sensible lo suficiente a la dirección de Dios, y por eso se rehusaba ir a una región si el Espíritu le dirigía en otra. Qué refrescante. No es raro oír hoy que los líderes cristianos planeen un gran esfuerzo “para” Dios, y luego prosiguen sea que el Espíritu Santo confirme la idea o no. Dios sabe lo que usted quiere que Él haga, pero, ¿qué quiere Él que usted haga?

Así que, no se lance de cabeza a los planes que tiene pensados, aunque sus motivos sean buenos. Más bien, busque la dirección definida de Dios y vaya a ese grupo de personas, aun cuando tenga que persistir orando y esperando hasta que Dios le señale con claridad el sen-dero. Dios ya ve a la persona (o personas) en cuyo co-razón y vida Él ya ha estado obrando, alguien en quien Él ha estado despertando el “hambre” por su amor, perdón, y señorío; ¡permita que Él le guía a esa perso-na!

Como un iniciador de iglesias dijo, debemos tener un “plan de oración” para hallar personas y empezar igle-sias, antes que un “plan de actividad.” Dios tiene su ma-nera de guiarnos a las personas en quienes Él ha desper-tado el hambre por el evangelio, cuando nosotros dedi-camos tiempo a buscar y esperar su dirección.

Oigo ejemplos prácticos de este sabio consejo de todas partes. Un misionero que servía en África dice que deja-ron de ir a los pueblos y presentar la película JESÚS por-que demasiados respondían sólo por curiosidad y no persistían en su profesión de fe. Más bien, empezaron a orar que Dios los dirigiera a una “persona de fe” (Luc. 10:1-9), una persona a quien Dios ya había alistado para su mensaje o su misión; una persona que abría la puerta a su círculo de relaciones personales. A veces les llevaba 14 meses, y a veces cinco minutos “encontrar” a esta persona; pero la oración era la clave. Los creyentes y las iglesias empezaron a florecer de esta manera.

Otro ejemplo viene de Alabama. Un pastor inició 52 igle-sias en cinco años en apartamentos de vivienda barata, primordialmente dando caminatas de oración por entre los multifamiliares, buscando a las personas en quienes Dios había despertado hambre espiritual.

Y qué tal de Austin, Texas. Un creyente, hijo de misione-ros, empezó a dar caminatas de oración en un complejo “difícil” de multifamiliares, y después de varios meses encontró a dos señoras que estaban dispuestas a que orara por las necesidades de sus familias. Empezó a ir todas las semanas para orar con ellas, y pronto una de ellas le entregó a Cristo su vida. Más familiares y amigos empezaron a asistir al tiempo semanal de oración cuan-do ella los invitó. Unas semanas más tarde el “misionero” sugirió que empezaran una iglesia en su vivienda. Ella convino de todo corazón, junto con las 30 ó 40 amis-tades que habían empezado a asistir.

Si la oración es la clave para “conectarse” con la perso-na o personas en quienes Dios ha despertado el ham-bre espiritual, sea en el libro de Hechos, o en África, o en Alabama, o en Austin, … ¡usted capta la idea!

Obviamente la oración es más efectiva que las reuniones, actividades y publicidad; y no cuesta nada excepto nuestro tiempo con Dios.

Así que, ¿qué factores hacen que a menudo nos sor-prendamos nosotros mismos orando un momento y lue-go lanzándonos resueltamente hacia adelante con nues-tras “estrategias de alcance” humanamente limitadas?

Tan pronto como Pablo recibió clara dirección de Dios, salió de inmediato a ese lugar, a ese grupo de personas. Pero, incluso entonces se abstuvo por unos pocos días de proclamar las buenas noticias. Parece que él todavía estaba esperando, orando, buscando activamente, y alerta en busca de la persona (o personas) en quienes Dios ya había despertado el hambre por la nueva vida en Cristo. Si yo hubiera estado allí con Pablo, probablemen-te le hubiera sugerido que reuniéramos a la gente, que colocáramos unos cuantos letreros, o incluso que orga-nizáramos una rifa ofreciendo como premio una de las carpas selectas de piel de cabra fabricadas por Pablo. Pero Pablo estaba buscando sólo por un encuentro arre-glado por Dios con la persona precisa; Buscó, pero que esperaba que Dios lo conectara con esa persona.

Finalmente, en la orilla del río, lugar usado de manera común para la oración en esa cultura, Pablo halló a un grupo de mujeres. ¿Cuántas? Probablemente sólo unas pocas. Ninguna gran multitud. Por supuesto, a las muje-res en esa era no se las consideraba iguales a los hom-bres. Pero Pablo empezó una conversación con este di-minuto grupo de “buscadoras de Dios,” y con certeza el corazón de Lidia estaba listo para oír la verdad de Dios para su vida. Ella adoraba a Dios, pero todavía no era cristiana. ¿Cuanto tiempo había estado Dios obrando en su vida? ¿Qué circunstancias le habían hecho querer sa-ber más de Dios? El mismo Dios que vio a Pablo tratan-do de ir en la dirección errada, también vio el corazón de Lidia y su disposición para oír el mensaje de Pablo, una vez que Pablo halló la dirección de Dios. ¡Dios los reunió!

Lidia rápidamente invitó a Pablo para que le hablara a su familia, sus parientes, criados y amistades; su círculo de relaciones íntimas. Es casi seguro que ella fue la que atrajo a la gente, y no alguna campaña grandiosa de pu-blicidad. Todo fue unido por la oración, las conexiones de Dios, y las relaciones personales; ¡no se necesitó di-nero!

Los familiares y amigos de Lidia también creyeron que fueron bautizados. Esto indica que Pablo inició una igle-sia en la casa de Lidia. ¡Qué maravillosamente sencillo! ¡Cuánta dependencia en Dios! ¡Qué contagioso!

En Hechos 16:22-34 Dios hace que la vida de Pablo se cruce con la del carcelero local en un momento en que ambos atravesaban una crisis. Dios usó esa crisis para despertar en el carcelero “hambre” por algo más pro-fundo en su vida, y este hombre curtido confió en Cristo y abrió la puerta a su red de relaciones personales, su casa. Estoy seguro de que ellos vieron un gran cambio en el carcelero que era esposo, papá o amigo. El carcelero fue quien atrajo a la multitud, y muchos fueron bauti-zados después de oír su experiencia y el mensaje de Pa-blo. Así que, a pocos días una segunda iglesia fue empe-zada en este previamente soslayado círculo de familia y amigos.

¿Por qué el carcelero no estaba en la orilla del río con Lidia? Vivían en segmentos sociales completamente di-ferentes en esa ciudad. Trabajaban en horarios diferen-tes, frecuentaban lugares diferentes, y tenían estilos de vida totalmente diferentes, e incluso como nuevos cre-yentes sus vidas claramente no se mezclaron.

¿Se unirían hoy esas dos iglesias en hogares? Probable-mente no. Aunque ambos grupos aprenderían a adorar, crecerían como creyentes, proclamarían y ministrarían a su comunidad, casi con toda certeza lo harían de mane-ras diferentes.

Sumario:

  • El Espíritu Santo dirigió a Pablo a dos grupos de per-sonas que él jamás habría escogido con su propia sa-biduría: una mujer y su casa, y un carcelero y su casa.
  • La oración fue el puente entre el deseo de Pablo de proclamar el evangelio y el deseo de Lidia para oírlo.
  • Tanto Lidia como el carcelero ejercieron un impacto en sus respectivas familias y amigos, sus círculos de influencia. Estas nuevas iglesias iniciadas se cristaliza-ron alrededor de relaciones personales, y no alrede-dor de reuniones, actividades o programas. Lo que Dios hace en una vida toca profundamente a otros cercanos a esa persona.
  • Todo esto sucedió a la orilla de un río, y en dos vi-viendas que fueron adecuadas, basadas en relacio-nes personales, y sin costo monetario.

Seguidores de Cristo que actúa en amor y poder

Uno se impresiona por lo básico de las iglesias de los primeros seguidores de Cristo. Al reunirse y poner en práctica los ritmos del cuerpo de Cristo, ¡no había nada de aburrido en ello!

En Hechos 4:29-31, oraban como si esperaran que Dios se moviera con amor y poder, y los utilizara de maneras extraordinarias; ¡y Él no los defraudó!

No permitieron que el seguir a Dios se volviera cuestión de rutina, de costumbre, o simplemente seguir la co-rriente. No era correcto ni cultural ni políticamente; y a decir verdad, era un riesgo serio. ¡Estaban dando sus vidas por la causa del reino!

Y Dios los utilizó como instrumentos suyos para cambiar el mundo.

Nosotros todavía podemos seguir a Cristo de esa manera hoy.

Preguntas para el Diálogo

…para usar con un amigo o grupo para dialogar sobre cualquier capítulo de este libro

  1. ¿Viene a su mente algún grupo de amigos o relaciones per-sonales diarias al reflexionar sobre estas ideas?
  2. ¿Ha despertado en usted el Espíritu de Dios el deseo de empezar o ser parte de una iglesia “verde”?
  3. ¿Cómo podría Dios querer que usted modifique estas ideas para el grupo de sus amigos soslayados que Él ha puesto en su corazón?
  4. ¿Qué le impide dar el primer paso?
  5. ¿Quién podría convenir con usted para orar por esto por los próximos 30 días?

+ El ministerio más trans-formador de la vida que podemos humanamente proveer para un grupo de amigos soslayados es un Cuerpo Sencillo de Cristo, una iglesia, sembrada entre ellos, para que sea las Ma-nos, Corazón, Voz y Compa-sión de Cristo en su círculo de relaciones personales +

elemental.contagioso.poderoso